El Real Madrid se encuentra en la encrucijada de la ilusión de una nueva etapa de Mourinho en el club y el miedo de mirar al abismo ante el riesgo de una tercera temporada en blanco.
Cuando terminó la temporada pasada y José Mourinho volvió a tomar las riendas del Real Madrid, se esperaba una revolución. El equipo venía de meses complicados tras los cambios en el banquillo y las elecciones presidenciales. Xabi Alonso no logró consolidar su proyecto y Álvaro Arbeloa tampoco encontró la solución. Además, Enrique Riquelme generó cierta presión sobre Florentino Pérez durante la campaña electoral.
Con el proceso electoral terminado y el Mundial en marcha, el Madrid comenzó a construir un nuevo proyecto. El objetivo era claro: frenar el crecimiento del Barça en España y volver a conquistar Europa. Para ello, el club apostó por jugadores experimentados y consolidados. Konaté, Dumfries, Cucurella y Bernardo Silva fueron algunas de las incorporaciones.
Esta política suponía un cambio respecto a los últimos años. El Madrid comenzó a mirar hacia futbolistas veteranos, incluso algunos por encima de los 30 años. La influencia de Mourinho era evidente. El técnico portugués buscaba reemplazar a jugadores que no habían rendido al nivel esperado. También quería contar con futbolistas preparados para competir desde el primer día.
Sin embargo, todavía quedaban dos piezas importantes por completar. El madridismo soñaba con un extremo derecho y, sobre todo, con un centrocampista organizador. Michael Olise era el gran objetivo para la banda, aunque finalmente llegó Yan Diomandé. Para el centro del campo, la búsqueda era mucho más complicada. El Madrid necesitaba encontrar a ese ‘5’ capaz de organizar el juego desde la base.Rodrigo Hernández.
Flamante capitán de la Selección Española, MVP de Mundial y Eurocopa y Balón de Oro 2024, odiado y ansiado a parte iguales por la afición blanca, era el candidato idóneo para poder coser y dar sentido al centro de campo merengue, pero tras una serie de decisiones erráticas y tardías, el madrileño escogió al FC Barcelona para poder continuar su carrera.
¿Y ahora qué?
El Real Madrid vuelve a enfrentarse al mismo problema desde la salida de Toni Kroos. El centro del campo sigue sin encontrar un organizador con sus características.
La calidad de Brahim, Bernardo Silva y Arda Güler es incuestionable. Sin embargo, ninguno ofrece el perfil de ‘5’ organizador que tanto necesita el equipo.
Es una posición que Román Riquelme ha elogiado en la figura de Sergio Busquets. Actualmente, Rodri parece ser uno de los mejores exponentes de ese perfil.
El Madrid necesita un futbolista capaz de organizar el juego. También debe controlar los ritmos y darle pausa al equipo cuando sea necesario.
Valverde y Tchouameni parecen piezas inamovibles. Mientras tanto, Camavinga continúa dejando algunas dudas sobre su rendimiento y su posición dentro del equipo.
Por eso, el centro del campo todavía parece insuficiente para afrontar una temporada tan exigente. El Madrid puede competir en la mayoría de los partidos.
Sin embargo, los encuentros decisivos requieren algo más. El equipo necesita dominar el centro del campo y controlar los tiempos del partido.
Esto resulta especialmente importante ante rivales de gran velocidad. En Europa, bajar las pulsaciones y manejar los ritmos puede marcar la diferencia.
Alternativas en Inglaterra
En las últimas horas han comenzado a sonar con fuerza varios nombres para reforzar el centro del campo del Real Madrid. Entre ellos aparecen Martín Zubimendi y Adam Wharton.
El caso de Zubimendi resulta especialmente llamativo. El Madrid decidió no ficharlo el año pasado y el centrocampista terminó marchándose al Arsenal. Sin embargo, su primera temporada en Inglaterra ha dejado algunas dudas.
El jugador de San Sebastián fue muy cuestionado durante el tramo final del curso. Además, fue suplente en la final de la Champions League. Su participación en el Mundial tampoco tuvo demasiado protagonismo. Por eso, algunos consideran que el Madrid podría estar llegando un año tarde a por el futbolista.
Adam Wharton también aparece como una alternativa. El mediocampista del Crystal Palace apenas tiene 22 años. Su juventud genera dudas sobre si está preparado para asumir la responsabilidad de organizar el centro del campo del Real Madrid.
Además, tendría que ganarse rápidamente a una afición tan exigente como la del Santiago Bernabéu. Un mal comienzo podría aumentar todavía más la presión sobre el futbolista.
Otras opciones, aunque menos comentadas, también aparecen en el radar. Una de ellas es Angelo Stiller, quien ya fue relacionado con el Madrid durante el verano pasado.
También está la posibilidad de que Chema Andrés regrese al club. Ambos futbolistas pertenecen actualmente al Stuttgart. Sin embargo, aparentemente ninguno cuenta con el beneplácito de la dirección deportiva blanca.
El gran dilema de Mourinho
Una de las grandes preguntas de este curso es a qué va a jugar el Real Madrid. Partiendo de la premisa de que ni este Mourinho es el Mourinho de 2010 y ni está plantilla tiene los mismos jugadores que por aquel entonces, ¿qué se puede esperar de un equipo plagado de estrellas, pero muy asimétrico y desdibujado desde hace dos años? El fichaje de Diomandé y la renovación de Vinicius deja claro quienes van a ser los dueños de las bandas durante los próximos 5 años y que Kyllian Mbappé será el delantero centro. Por otro lado, el Mundial de Bellingham también debería disipar una duda bastante grande dentro del juego del equipo blanco:
Jude sabe jugar en la mediapunta con un delantero referencia como lo es Harry Kane (además de otras virtudes) pero en el cual Mbappé no cumple exactamente ese rol, por lo que habrá que ver el encaje del británico y si puede tener sitio en un equipo que cuenta con otros perfiles como Brahim o Arda Güler, que ya demostró su conexión con el francés.
Tanto si Valverde, nuevo capitán del Madrid, como Tchouameni van a ser inamovibles, la responsabilidad quedaría en Bernando Silva para hilvanar el juego y organizar la subida de los balones y que el no se convierta en un Triángulo de las Bermudas en el cual el balón desaparezca y no pase a través de sus mediocampistas, haciendo más previsible su juego y que los extremos sean únicamente ofensivos, con el riesgo de que el equipo se parta en dos si no tienen el control de la pelota.
El madridismo se ve abocado a una situación rara y inesperada incluso por otros equipos ya que están dando todo por perdido en agosto por la falta de un organizador que, para más inri, se iría a su mayor rival, viendo así como un espejo de la Selección Española se está mimetizando, aún más, en el FC Barcelona y que la solución de copiar el modelo francés no sería suficiente pues, a pesar de su poderío, ya se ha demostrado que ha hecho aguas con un modelo como el de España. Queda mercado, aunque “la plantilla este al 95%”. Veremos si la Casa Blanca se saca un as de la manga o si Mou es capaz de sacarse un conejo de la chistera.

