Roberto Mancini y Mark Van Bommel debutaron en los respectivos banquillos con un desempeño dispar, la ‘azzurra’ sin mostrar una identidad mientras los ‘diablos rojos’ tuvieron manejo del balón y cambio de ritmo
Aplanadora belga en el primer tiempo
Si se dice que Italia sigue sin levantar y Bélgica la hundió más solo basta con ver cómo en la primera media hora de partido. Por ejemplo, la visita pasaba sin complicaciones por la mitad de la cancha con pelota o en transiciones y generaba una ocasión tras otra ante un impávida defensa. Aquí señalar que parecía línea de 4 pero volvió a esa extraña línea de tres que en ciclos anteriores no daba resultados. Caso Di Lorenzo de tercer central en lugar de su rol habitual. Había expectativas con que el mediocampo con Barella, Romano y Tonali fuera dominante pero nada más lejos de la realidad.
Por otro lado, Cambiaghi tuvo uno que otra buena aparición pero Godts por su banda hizo honor al apodo de la selección belga y en esa primera parte parecía un demonio, que literalmente arrasó con el planteo inicial de Roberto Mancini. Donnarumma justificó en poco tiempo su titularidad salvando a su escuadra de una escandalosa diferencia con 3-4 atajadas fundamentales.
Espejismo italiano en el segundo tiempo
Tras un primer tiempo decepcionante por parte del cuadro local no habría sido raro que Mancini se empleara en el banco de suplentes, pero no fue el caso. Con un par de ajustes tácticos donde el esquema se fue pareciendo más al 4-3-3 de la planilla. La última línea se adelantó, aprovechando el desgaste de la visita también, la tónica fue otra. Moise Kean empezó a tener una otrasión tras otra que ya sea por el guardameta belga Lammens o su impericia. Así como otras tantas llegadas que se fueron cerca para Italia pero no se concretaron.
Sin embargo, se fueron diluyendo esas ocasiones. Los cambios que ingresaron que entre Maldini, Doumbia, Frattesi, Zoma no fueron tan eficaces entre todos. De esta manera sirvieron para abrir del mismo modo a Bélgica y con la última línea tan adelantada era cuestión de tiempo que en un contragolpe liquidase. Eso mismo hizo Lukébakio, tomó el balón. Tonali aunque corrió junto a él ni lo molestó y se fue sacando rivales estando a unos 10-15 metros a orillas del área grande y de ahí remató al segundo poste de ‘Gigio’ para poner cifras definitivas.
Lo que está por venir
Italia tiene que visitar a Turquía dirigida por Vincenzo Montella y que viene de caer ante Francia jugando también de local, así que es un últimatumo anticipado para ambas escuadras. Bélgica tiene que recibir a Francia con el deber de hacer valer los tres punto a domicilio y marcar tendencia en un grupo donde no partía como favorita, pero ha mostrado una idea de juego en equipo muy nítida y puede ser su pilar ante las grandes individualidades de los galos.
