El joven egipcio fue el goleador de la pretemporada con 4 anotaciones y todo apunta a que tendrá minutos esta temporada con el primer equipo.
El Barcelona tiene el distintivo de formar jugadores de cantera desde niños, pero también tiene la habilidad de encontrar oro donde nadie lo ve. Esto sucedió a principios de este año, cuando los ojeadores culés encontraron a Hamza Abdelkarim. Primero llegó cedido y después lo compraron.
Antes de los amistosos de pretemporada, nadie fuera de Egipto conocía a este chico de 18 años. Pero tras sus 4 goles y sus buenas actuaciones en los minutos que disputó, ya se ganó apodos como “el Haaland del Nilo” o “el faraón culé”, entre otros. Incluso la FIFA ya puso el ojo sobre su buen nivel y Sport habla de uns posible renovación de contrato del jugador.
El cuadro culé se caracterizó por no tener delanteros netos de área salidos desde la cantera. Produce buenos centrales, mediocampistas y extremos, pero pocos definidores. Por esa necesidad, el conjunto de la Ciudad Condal fue a buscarlo al Al-Ahly de Egipto y, tras convencer en los primeros cinco meses de préstamo, se animó a ficharlo por 1.5 millones de euros.
Una necesidad ante la ausencia de delanteros
Esta temporada el Barcelona ya no cuenta con Lewandowski ni con Ferran Torres, quienes juntos sumaban al menos 40 goles por temporada. Hace falta un goleador puro que se acerque a esos números.
La dirigencia deportiva del club deslizó esta semana que posiblemente solo se fiche a un 9, lo que deja entender que confía en los jugadores actuales para esa posición. Uno de los que puede tener oportunidades es Hamza. Quizá no como titular indiscutible, pero sí para darle descanso al ariete de experiencia.
La incógnita sobre el 9 seguirá los próximos días. Esa decisión pondrá la guinda a un equipo, a priori, muy competitivo. En este contexto conviene contar con Abdelkarim para que tome experiencia y aporte en partidos menos exigentes de Liga y de Copa del Rey.
No se trata de restarle méritos a la calidad del juvenil, sino de recordar que no todos los días surgen joyas como Lamine, Cubarsí, Pedri o Gavi, que juegan con mucha madurez. La ruta siempre será llevarlo de a poco, sin presionar a los nuevos. Aunque se descubra oro, hay que pulirlo y trabajarlo con tiempo y dedicación

