Cuando se realizó el sorteo del Mundial, pocos imaginaban otro desenlace para el Grupo H que no fuera España y Uruguay avanzando a los dieciseisavos de final. Pero, Cabo Verde se impuso en los pronosticos y convirtió la última jornada en una final para la Celeste.
España llegó a Guadalajara con cuatro puntos y Uruguay con apenas dos. A los de Marcelo Bielsa solo les servía ganar, perdiendo en un partido en el que hubo poco fútbol y mucha fricción.
La Roja estuvo lejos de la brillante versión que había mostrado ante Arabia Saudita. El equipo de Luis de la Fuente volvió a mostrar problemas para acelerar la circulación y encontró enormes dificultades para superar la presión y las marcas individuales planteadas por Uruguay.
Durante muchos minutos, el encuentro se jugó exactamente donde quería Bielsa: incómodo, físico y con pocos espacios.
Baena aprovechó el regalo de Muslera
Álex Baena recibió dentro del área y sacó un disparo que parecía controlable, pero Fernando Muslera volvió a fallar en un Mundial que terminó siendo una pesadilla para el veterano guardameta uruguayo, un error que le regaló el triunfo a la Selección española.
El balón se escapó entre sus manos y España encontró un gol tan valioso como inesperado.

Uruguay pegó más de lo que jugó
La Celeste reaccionó tras el descanso y elevó el nivel de agresividad e intensidad. Bielsa movió el banquillo, sacrificando jugadores como Federico Valverde en el minuto 60, adelantó líneas y buscó el empate que le devolviera la vida en el torneo.
Sin embargo, el equipo volvió a mostrar los mismos problemas ofensivos que habían aparecido durante toda la fase de grupos. Mucha garra, mucha lucha y pocas ocasiones claras.
El adiós de la única sudamericana eliminada
La eliminación uruguaya supone una de las grandes decepciones de la primera fase del Mundial. La selección de Bielsa llegaba a Norteamérica como una de las selecciones más temidas de la CONMEBOL, respaldada por una generación llena de talento y por el prestigio de su entrenador, pero la realidad fue muy distinta.
Tres partidos, ninguna victoria y apenas dos puntos dejaron a la doble campeona del mundo fuera del torneo y por detrás de Cabo Verde en la clasificación. Uruguay terminó siendo la única selección de Conmebol incapaz de alcanzar las rondas eliminatorias.
España sigue avanzando, aunque todavía no convence
La parte positiva para España es evidente: liderato del grupo, cero goles encajados y una racha de 34 partidos consecutivos sin conocer la derrota, pero hay un lado negativo que está muy presente.
Después de la exhibición contra Arabia Saudita, el equipo volvió a dejar dudas en su funcionamiento ofensivo y en su capacidad para generar ocasiones ante rivales bien organizados.
España estará en dieciseisavos y eso era lo importante. Sin embargo, las eliminatorias exigirán una versión mucho más cercana a la de la Eurocopa que a la mostrada frente a Uruguay.
Uruguay, en cambio, se despide antes de tiempo de un Mundial que prometía mucho más para la generación de Federico Valverde, Darwin Núñez y compañía.

