Álvaro Morata se enrola en las filas del Leganés, su séptimo equipo en la élite, donde le espera el reto del ascenso con el equipo pepinero.
Álvaro Morata vuelve a casa. A esa de la que se quería ir porque no encontraba su sitio y de la que quería huir por la poca consideración de la gente hacia él y su familia. El ariete, que hace dos años levantaba la Eurocopa con España al cielo de Berlín, ficha por el Leganés de la Segunda División española.
Después de dos temporadas aciagas en Turquía e Italia, donde ha estado a la sombra de su mejor forma y que lo privaron de jugar el pasado Mundial, en el que España resultó campeona, vuelve de forma inesperada a su país de origen para intentar levantar su tan mermada moral.

La carrera deportiva del delantero madrileño siempre va a estar marcada por un aspecto básico, pero que pocas veces se tiene en cuenta: la salud mental. Constantes idas y venidas que han hecho que Morata no tenga patria.
Muchos equipos y poco arraigo. Un gran ganador que no ha sabido ser querido en ninguno de los lugares en los que ha estado, dejando un poso agridulce a pesar de su gran palmarés internacional, en el que cuenta con dos Champions, una Europa League y la citada Eurocopa.
¿Será el último baile de Morata o podrá tener otra oportunidad en el fútbol de máximo nivel? Solo el tiempo y su labor en el equipo pepinero, cuyo objetivo principal es el ascenso a LaLiga EA Sports, lo determinarán.
