La Selección Argentina atraviesa uno de los mejores momentos de su historia, pero sus últimas elecciones para las fechas FIFA volvieron a poner un tema sobre la mesa: la escasa jerarquía de sus rivales.
Una Selección que ya no tiene nada que demostrar
Desde la llegada de Lionel Scaloni, Argentina se consolidó como una de las mejores selecciones del mundo. La obtención de la Copa América 2021, el Mundial de Qatar 2022 y una nueva Copa América en 2024 elevaron considerablemente el prestigio de la Albiceleste.

Sin embargo, mientras el equipo se mantiene en la elite, los amistosos que disputa no siempre están a la altura de ese nivel. En distintas fechas FIFA, Argentina enfrentó a selecciones de menor jerarquía, lo que generó cuestionamientos sobre la utilidad de estos encuentros.
Tres partidos, una misma pregunta: ¿Por qué elige rivales de menor nivel?
La agenda de esta fecha FIFA es clara: Argentina enfrentó a Bolivia el 30 de septiembre en Córdoba y luego se midió con Burkina Faso en el Monumental, ahora resta Benín también en el estadio de River Plate.

El problema no está en enfrentar a estos seleccionados de manera puntual. Bolivia, Burkina Faso y Benín tienen sus propios méritos y representan distintas realidades futbolísticas. La cuestión pasa por otro lado: ¿son estos los rivales que necesita una Selección campeona del mundo para seguir midiéndose al máximo nivel?
Tapia y una AFA que parece priorizar el negocio
Con Claudio Tapia al frente, la AFA consiguió convertir a la Selección en uno de los principales productos deportivos del país. Los estadios se llenan, las entradas alcanzan precios elevados y cada presentación del equipo campeón del mundo genera una enorme expectativa.

Y ahí aparece una contradicción difícil de ignorar: si el producto que se ofrece al público es una Selección que pretende competir permanentemente en la elite mundial, ¿por qué la vara de los amistosos parece estar tan abajo? El presidente, aparece como uno de los principales culpables.
¿Y las grandes potencias?
Mientras Argentina se mantiene en la cima, conseguir partidos contra las principales selecciones parece quedar en un segundo plano.
La AFA puede argumentar que el calendario internacional dificulta encontrar rivales disponibles. Es cierto que las distintas competencias y fechas FIFA reducen las posibilidades de organizar determinados cruces.
Pero también es cierto que la organización de los amistosos forma parte de la planificación dirigencial y que la AFA debe buscar alternativas que estén a la altura de su Selección. No alcanza con organizar partidos. También hay que preguntarse para qué sirven.
