El Paris Saint-Germain se come por momentos al Barça a base de intensidad y presión, provocando su primera derrota de la temporada y bajándole del pedestal en el que se encontraba a escasos días del Clásico.
El mejor choque que podía ofrecer actualmente el fútbol de clubes se ha saldado con la victoria del campeón de Europa. Un auténtico partidazo en el que el Paris Saint-Germain ha demostrado que al FC Barcelona todavía le queda subir un escalón para competir por la corona continental. Estamos en octubre y la derrota no resulta especialmente dolorosa, sobre todo por el formato de la competición, pero sí supone una prueba de nivel para comprobar dónde se sitúan unos y otros.
Flick inició el duelo con una declaración de intenciones: Rodri se quedó en el banquillo en detrimento de Marc Bernal. El alemán priorizaba el Clásico y se guardaba la carta del capitán español. En el PSG, la entrada de Lucas Hernández por la lesión de Nuno Mendes era la única permuta respecto a su alineación habitual.

Inicio fulgurante del PSG ante un Barça errático
Los de Luis Enrique empezaron como un ciclón. En el minuto 2, Kvaratskhelia estrellaba el balón en el palo y agitaba el Parque de los Príncipes. Fue el aviso de una primera parte en la que el Barça estuvo muy fallón con la pelota, con numerosos pases cortos e imprecisos, y apenas consiguió controlar el encuentro salvo cuando el PSG decidió cedérsela. Pedri acumuló tres pérdidas en salida de balón en pocos minutos y Joan García comenzaba a multiplicarse bajo palos. Después de ese arranque frenético, Dembélé se lesionaba en el minuto 20 y era reemplazado por Ferran Torres. Acto seguido, el valenciano dispuso de varias ocasiones dentro de otra fase de acoso y derribo parisino, solventada en buena parte por el arquero culé, que llegó a desbaratar hasta nueve disparos a puerta.

Otra lesión, esta vez en el bando azulgrana, acontecía durante la primera mitad. Dani Olmo sufría un golpe y tenía que ser sustituido por Fermín López. El Barça continuaba sin llegar con claridad y seguía fallando tanto en los metros finales… como en los iniciales. Tras una pérdida de Lamine Yamal en zona de peligro —una de tantas—, Désiré Doué derribaba el muro con un disparo inapelable desde fuera del área. 1-0 y la superioridad francesa se trasladaba, por fin, al marcador. El Barça se asfixiaba ante la presión alta del PSG y era incapaz de desplegar su juego habitual.
Bloque bajo de los parisinos y paso adelante del Barça
En el descanso hubo órdenes de Luis Enrique. El PSG pasó a defender en bloque bajo, esperando la oportunidad de salir al contraataque y rematar al Barça. Así pudo hacerlo Hakimi, pero volvió a encontrarse con un Joan García que desbarató la intentona del marroquí. Los azulgranas comenzaron a crecer y consiguieron penetrar la defensa parisina. Lamine atraía, Fermín encontraba el espacio y Xavi Espart aprovechaba un balón del onubense para fusilar a Safarov. Empate a uno y partido nuevo.

Los minutos siguientes fueron de igualdad. El encuentro terminó de equilibrarse con la entrada de Rodri al terreno de juego. Los de Flick disfrutaron de una buena fase, pero les faltaba mordiente y pólvora arriba. Daba la sensación de que el frente ofensivo no estaba a su mejor nivel, con un Raphinha que todavía no conseguía conectar como antes de la lesión y un Gordon demasiado desacertado en la toma de decisiones. La salida del brasileño provocó que el inglés pasara a ocupar la posición de delantero centro. Craso error. Y demasiadas malas decisiones.
Lucas-Lamine: el duelo decisivo que no parecía tal
El marcador volvería a desnivelarse en el minuto 72. Lucas Hernández, que había secado a Lamine durante buena parte del encuentro, encontró el premio del gol tras un córner en el que Gordon falló en la marca y el francés se impuso por alto. Seis minutos después, el lateral abandonaba el terreno de juego por Zaïre-Emery… y Lamine estuvo atento. En la primera jugada, el extremo campeón del mundo le comió la tostada al recambio de su marcador y batió al portero ruso en el primer palo con un punterazo. Tablas de nuevo.

Pero la alegría culé duró muy poco. Apenas dos minutos después, un mal despeje de la zaga azulgrana cayó en los pies de Vitinha, que desde la frontal del área marcó otro golazo para devolver la ventaja al PSG. Jarro de agua fría y desaliento. El Barça no bajaba los brazos, pero seguía sin acertar en los metros finales. Y eso, ante un equipo como el de Luis Enrique, se paga. En el minuto 88, Hakimi colocaba un pase desde la banda que Fabián empujaba a placer para culminar el gran partido del metrónomo de Los Palacios. 4-2 y final del partido.

Tercera victoria del Paris Saint-Germain en Champions esta temporada, que se coloca primero en la clasificación. El Barça se queda con seis puntos, encaja su primera derrota del curso y tiene el Clásico a apenas cinco días. Una derrota que no debería doler, sino servir para aprender. Un duelo de octubre que podría repetirse en abril… o en mayo. Viendo los mimbres de ambos, podría darse. Quién sabe si en Madrid, pero seguro que volvería a ser otro gran partido.
